La distancia más corta entre dos puntos es un salto en el tiempo. Proyecto para una exposición. Galería Ángeles Baños. Badajoz 2021

La distancia más corta entre dos puntos es un salto en el tiempo es un proyecto cuyo punto de partida -en particular su montaje y esa idea de narración lineal de ida y vuelta- es una relectura de la intervención realizada en la plata superior de la sala Alcalá 31 dentro del la exposición Arquitectura y “Yo”.

Si en aquella ocasión las obras y los documentos seguían la estela de tiempo que dibujaba la pieza mural Yo también lo haría, en este ocasión es una fina línea de horizonte -una mínima intervención trazada con carbón directamente sobre el perímetro de la galería- la que señala el recorrido.

Un horizonte es una frontera, un límite, un más allá íntimamente relacionado con lo otro, lo diferente, con el viaje, el sueño y la utopía, lo imaginado, lo visible -aunque sea de lejos- y lo invisible. Y qué mejor espacio que ese lugar para desplegar una serie de proyectos que se quedaron en el camino, como en un limbo, que no llegaron a formalizarse según lo previsto, que aún están en desarrollo, o cuyo proceso implica un continuo cambio de fondo y forma.

Darle cuerpo a esas ideas a través de dibujos, maquetas e intervenciones en el propio espacio de la galería -que se convierte de alguna forma en un laboratorio donde son textadas en conjunto por primera vez- es ponerlas en relación, en diálogo, y evidenciar que una obra existe en muchas realidades paralelas y complementarias que se suman y se solapan; desde esa “primera revelación” que queda casi siempre anotada en mis cuadernos de trabajo, hasta el momento que se ejecuta, y lo que viene después…

Durante todo el recorrido las obras irán acompañadas de bocetos y textos de los proyectos impresos en pliegos de papel poliester.